viernes, 22 de mayo de 2015

Los heroicos guardacostas GC 83 ¨Río Iguazú¨ y GC 82 ¨Islas Malvinas¨ de la Prefectura Naval Argentina en Malvinas

Guardacosta PNA GC 83 ¨Río Iguazú¨ en las Islas Malvinas
Los guardacosta GC 83 ¨Río Iguazú¨ y GNC 82 ¨Islas Malvinas¨ de la prefectura Naval Argentina en la Guerra de las Malvinas

Durante la guerra de las Malvinas de 1982, la Prefectura Naval Argentina intervino en cumplimiento de misiones en el Teatro de Operaciones Atlántico Sur con dos buques guardacostas, el PNA GC 82 ¨Islas Malvinas¨ y el PNA GC 83 ¨Río Iguazú¨. Ambas naves zarparon de Buenos Aires, el 6 de abril, hacia el archipiélago malvinense sin tener instalados los cañones de proa de 20 mm para poder defenderse en caso de ataque.

El 11 de abril pasaron por Puerto Deseado y de allí partieron finalmente hacia las islas, con la carga al máximo de su capacidad. Llegaron a las islas el 13 de abril, luego de romper el día anterior al bloqueo militar aeronaval impuesto unilateralmente por el Reino Unido en aguas circundantes a las islas. En total ambas naves hicieron unos 1.100 kilómetros de travesía, desde Buenos Aires a las islas, viajando al límite de su autonomía máxima y atravesando un mar abierto, pese a no ser muy aptas para tal fin. Ambas lanchas estaban armadas con sólo dos ametralladoras de 12,7 mm.

Al llegar a las islas Malvinas, los dos buques fueron pintados y camuflados apropiadamente. Al principio se utilizaron en sus tareas específicas, pero luego realizaron trabajos habitualmente desempeñados por una marina de guerra. Junto con las embarcaciones más pequeñas del Apostadero Naval Malvinas de Puerto Argentino, vigilaron las vías marítimas de aproximación a la capital isleña. También lanzaron cargas subácuas antipersonales para prevenir acciones británicas en las proximidades de la localidad.


También ambos buques llevaron grupos de comandos a distintos puntos del archipiélago para contraarrestar posibles incursiones enemigas. El Río Iguazú desembarcó unos veinte infantes de marina en la isla de los Leones Marinos, donde hallaron depósitos de combustible de aviación y dos pistas de aterrizaje precarias en forma de cruz. Una tenía unos 800 metros de largo y otra unos 400.

Pese al hecho de no ser oceánicas, estas dos unidades zarparon del Puerto de Buenos Aires el 6 de abril de 1982, previo agudizar el ingenio que se suele hacer por estos lugares, se adaptó tanques de combustible adicional, se acopiaron repuestos varios, etc. Y sobre todo aprovisionamientos y luego de realizar diversas escalas en puertos atlánticos arribaron a las Islas Malvinas el 13 de abril, quebrando el bloqueo impuesto por el Reino Unido de la Gran Bretaña, a la vez que probaban ser posible su utilización en casos extremos y en condiciones no favorables para su óptimo rendimiento y utilización.

El PNA GC 82 ¨Islas Malvinas¨

Guardacosta PNA GC 82 ¨Islas Malvinas¨ en  Malvinas
El guardacostas “Islas Malvinas” fue el primero en entrar en combate el  1 de mayo de 1982 a las 1520 horas, cuando se encontraba fondeado en la bahía de la Anunciación y fuera sobrevolado por un helicóptero Sea King inglés para luego ser atacado con fuego de ametralladora. Se estaba librando el PRIMER COMBATE AERONAVAL DE LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA ARGENTINA, el Guardacostas responde con armamento policial repeliendo el ataque causándole averías a la nave enemiga, resultando herido el cabo maquinista Antonio Grigolatto, luego de haber agotado las municiones de su armamento. En esta acción cabe destacar la valerosa y decidida acción del Ayudante de 3ra. Marcelino Blatter que al ver que no se podía levar el ancla atascada en el fondo rocoso, se desplazó por la cubierta de proa desde donde venía el ataque, portando como única arma una sierra de mano con la que pudo cortar la gruesa cadena en un titánico esfuerzo, recuperando la maniobrabilidad de la nave que al aumentar su capacidad de defensa motivó la retirada de la aeronave enemiga, reiniciando el guardacostas la navegación ya que era imperioso el traslado del Cabo 2º Antonio Grigolatto que había resultado herido de consideración. La nave sufrió numerosos impactos en la superestructura.

Este guardacostas, a pesar de haber sufrido el 30 de abril una avería en una hélice y línea de eje que limitaba su capacidad propulsora al 50% -lo que no pudo subsanarse-, cumplió igualmente con el 100% de las misiones encomendadas. Finalizadas las operaciones, fue apresado por las fuerzas invasoras británicas.

El PNA GC 83 ¨Río Iguazú¨

Encontrándose en la tarea de reconocimiento y patrullaje con barrido por radar y escucha de radio, recibe una nueva orden y el 22 de mayo del año 1982, el “Río Iguazú”, fue designado para efectuar el traslado de dos obuses de 105 mm. Y con un peso de 1300 kg. Cada uno, además de su correspondiente munición, desde Puerto Argentino a Puerto Darwin, con el fin de reforzar las defensas de nuestro Ejército Argentino.
En la madrugada del 22 la tripulación del “Río Iguazú” se encontraba en plena tarea de carga y estiba de las piezas de artillería desarmada de los obuses.

Nuestro Guardacostas, no se encontraba preparado para el combate, su construcción no era para la guerra, era unidad de patrulla, no obstante para el conflicto de Malvinas fue artillado con dos ametralladoras Browning calibre 12.7 mm. (conocida como antiaéreas) las cuales fueron instaladas en la popa, el resto del armamento era portátil, fusiles y las armas reglamentarias 9 mm. Individual de cada tripulante y nada más.

Terminada la tarea, el GC “Río Iguazú” soltó amarras de Puerto Argentino, al mando de su Capitán el Subprefecto Eduardo Adolfo Olmedo y su tripulación de 15 hombres, también habían embarcado 3 suboficiales y 12 conscriptos de Ejército al mando del Subteniente de Artillería del Ejército Argentino José Navarro.

El ataque británico y la  heroica defensa del  Guardacosta GC 83 “Río Iguazú”

Guardacosta GC ¨Río Iguazú¨ encallado, luego del ataque de los aviones británicos
El 22 de mayo en plena navegación y siendo las 0820 hs. Se recibe abordo la alerta roja, en cuestión de segundos el guardacostas era atacado por aviones Sea Harrier, que se desplazaban a altísima velocidad (estas aeronaves podían alcanzar más de 1200 km./h) “…el estruendo del chorro de las turbinas, golpeó en los oídos y sacudió los pechos, en su paso rasante haciendo que todos se agazaparan, en un movimiento instintivo…”  en dichos vuelos rasantes disparando sus cañones de 30 mm. Que portaban debajo de sus alas, mientras tanto el “Río Iguazú” navegaba a más de 15 nudos y estaba a escasos minutos de llegar a destino, los disparos de los Sea Harrier impactaron en el casco del guardacostas, causando averías en el timón y la destrucción de un tablero eléctrico y las vías de agua abiertas en el casco producto de los proyectiles enemigos comenzaron a inundar la sala de máquinas, en dicha sala se encontraba el Cabo Segundo José Raúl Ibáñez, quien trataba de mejorar la situación de la sala de máquinas, el destruido tablero eléctrico, provocó la parada de un generador que activaba las bombas de achique que había accionado Ibáñez, no obstante el agua subió rápidamente en aquel compartimiento, las averías estaban comprometiendo la flotabilidad del guardacostas el que igualmente navegaba a buena velocidad y que era nuevamente atacado por los Sea Harrier.

Cabo segundo Ibañez (PNA) que derribó un Sea Harrier
Las dos únicas armas defensivas para ese tipo de ataques era las dos ametralladoras instaladas en popa, una de ellas estaba a cargo del Cabo Segundo Julio Omar Benítez, compañero de tareas de Ibáñez, como el compartimiento de máquinas estaba inutilizado, Ibáñez comunicó a su Capitán que iba a abandonar su puesto para subir y ayudar en cubierta, al asomarse comprobó que los proyectiles de los Sea Harrier, habían asestado en el cuerpo de Benitez, provocándole con ello la muerte, yacía en el piso al pie del fuste de la antiaérea, la otra ametralladora que estaba a cargo del Ayudante de Tercera Juan Baccaro, se encontraba fuera de servicio, también producto de la agresión y sobre la cubierta estaban Baccaro y el Cabo Segundo Carlos Bengochea, ambos gravemente heridos y con importante pérdida de sangre.
 
En fracción de segundos un Sea Harrier, tras rápida maniobra se ubicó en posición de disparar sus armas, el Cabo Segundo Ibáñez, retiró el cuerpo de su camarada muerto y comenzó a disparar la ametralladora abriendo una línea de fuego delante de la trayectoria del Sea Harrier, impactando una serie de proyectiles sobre la aeronave enemiga logrando derribarla, “…una súbita humareda surgió de las turbinas del avión, que comenzó a perder rápidamente altura y a unos dos mil metros del lugar, cayó al mar con gran estrépito, desapareciendo de las superficie de las aguas envuelto en llamas y humo negro…”  a la vez que consiguió disuadir al segundo avión enemigo que tras posterior vuelo rasante se perdió en el horizonte retornando a su Portaaviones “Hermes”, todo sucedió en pocos minutos, el bautismo de fuego del guardacostas había pasado y el desigual combate había concluido, posteriormente se supo que el Sea Harrier derribado llevaba la siga ZA 192 piloteado por el Capitán de Corbeta inglés Batt. (*)
 
Abandono del buque

GC 83 ¨Río Iguazú¨encallado en Bahía Choiseul
Con sus averías en el casco y muy apopado (hundido hacia atrás) por la entrada de agua, previo encallar en la costa de un islote de casi 2000 m. cuadrados, el Capitán ordenó el abandono de la nave, previo destruir los elementos que el enemigo pudiera recuperar y hacer arriar el pabellón nacional que durante un breve lapso de tiempo flameó orgulloso sobre el guardacostas de la Prefectura Naval Argentina que navegó en las aguas de nuestras Islas Malvinas. A los héroes de la Prefectura en Malvinas y a Los guardacostas que allí quedaron como testigos de un derecho irrenunciable de la soberanía argentina en las Islas Malvinas.

Los héroes que tripularon estos guardacostas de la Prefectura Naval Argentina fueron reconocidos por la entonces denominada Central de Teleimpresora CONFAER dependiente de la Central de Comunicaciones de la Fuerza Aérea Argentina como, “Los Tigres del Mar”, tal vez la condecoración más honrosa para las tripulaciones de esos guardacostas que supieron de sacrificios personales y del escaso reconocimiento posterior en nuestra historia.

Condecoraciones y homenajes a los héroes argentinos

Héroe de Malvinas cabo primero p.m. Julio Omar Benítez (PNA) muerto en combate el 22 de mayo de 1982
El 22 de mayo de 1982 Julio Omar Benítez fue promovido post mortem al grado de cabo primero, distinguiéndose su accionar con la medalla «La Nación Argentina al muerto en combate». Los heridos (ayudante de tercera, Juan José Baccaro y cabo segundo Carlos Bengochea), fueron distinguidos con la condecoración «La Nación Argentina al herido en combate» por dicho decreto nacional 577/83. El cabo Ibáñez fue condecorado con la «Cruz la Nación Argentina al heroico valor en combate» por el decreto nacional 577/83 sancionado el 15 de marzo de 1983.

Julio Omar Benítez también fue declarado héroe nacional por la ley 24.950 promulgada el 3 de abril de 1998, y modificada por la ley 25.424 promulgada el 10 de mayo de 2001,5 junto con otros combatientes argentinos fallecidos en la guerra.

Al por entonces Cabo Segundo José Raúl Ibáñez, se le otorgó la máxima distinción que un hombre de armas puede aspirar “La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate”.

A las unidades de superficie GC-82 “Islas Malvinas” y GC-83 “Río Iguazú” se les concedió la distinción “Honor al valor en combate”.Por la Disposición ASHI OO3 Nº 15/1997 (Expediente S- Nº 2439 cv /1997), la Prefectura Naval Argentina otorgó en 1997 al Río Iguazú la condecoración «Prefectura en Malvinas». En el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas de 1999, la Cámara de Senadores del Congreso Argentino rindió homenaje al Río Iguazú y a su tripulación, que estaba presente en el recinto.

(*) La versión británica dice que a las 20:30 hs: tres FRS.1, del Hermes, bombardearon la pista de la BAM Malvinas sin causar daños. Y que un cuarto avión, Frs.1 Sea Harrier ZA192, pilotado por el Lt Cdr Batt, explotó poco después del despegue del portaaviones Hermes, sin haberse podido determinar si esto ocurrió antes o al impactar en el mar  falleciendo su piloto.
No es de extrañar que los británicos traten de ocultar muchos los derribos disfrazándolos de accidentes  del mismo modo en que evitan y restringen saber el verdadero número de bajas británicas en conflicto de Malvinas, ocultando esos archivos hasta el año 2072. (Ver las verdaderas bajas británicas en la Guerra de Malvinas)

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